Hoy día te demostraremos que no todo es lo que se dice, es decir si bien todos los yogures son importantes por sus aportes benéficos, la verdad.. es que, no es así del todo ya que solo existe uno de la gran variedad que podemos encontrar que realmente sea rico en proteínas y grasa más saludable.

Por consiguiente de los dos más valorados por los expertos en nutrición tenemos que tanto el yogur natural (que puedas comprar o hacerlo tú mismo en tu yogurtera o de forma casera “a la antigua”) como el griego son ricos en nutrientes, son los elegidos no obstánte existen unas diferencias a tomar en cuenta antes de elegir uno u otro…

La leche y sus derivados son consumidos en sus diferentes variedades más o menos conocidos o preferidos por todo el mundo según donde nos encontremos y uno de estos derivados es definitivamente el yogurt.

El Yogurt es un producto lácteo fermentado, que ha ido cobrando adeptos y preferencias dentro de los consumidores en estos últimos años de hecho asi lo podemos afirmar dada la gran variedad que se consumen en la actualidad, en donde el “yogurt griego” sea el más conocido o por lo menos identificado como el más sabroso.

El punto es que tanto el yogurt natural como el yogourt griego son ricos en nutrientes de alta calidad, otorgando grandes beneficios para la salud, pero con es preciso conocer las diferencias que existen entre ellos y es que tanto el yogurt griego como el yogurt natural son productos lácteos fermentados, igual que el suero de leche y el kefir (del turco keif – rostro alegre) que es una bacteria que mezclada con leche produce una especie de yogur líquido algo ácido respecto al convencional de textura viscosa que se consume en todo el mundo. El kéfir se obtiene gracias a la fermentación de leche sin añadir azúcares artificialmente y para ello se emplean unos gránulos similares en su aspecto a pequeñas coliflores conformados gracias a un polisacárido -conjunto de azúcares simples- llamado kefirán. En la superficie de cada gránulo coexiste un conjunto de hongos y de bacterias. Presentes durante el proceso de fermentación, lo que se encarga de acidificar la lactosa para finalmente cuajar el producto final siendo una de las ventajas del kéfir que el proceso es completamente reciclable ya que durante la transformación de la lactosa se crean nuevos gránulos de modo que la fabricación de kéfir puede realizarse una y otra vez. Cada ciclo de 24 horas es posible mezclar los gránulos con más leche, mientras se retira la parte del producto que ya está fermentado y listo para su consumo. También conocidos como “cultivos iniciadores” y para su obtención solo hace falta la leche fresca (pasteurizada recomendable) y las bacterias buenas Streptococcus thermophilus y Lactobacillus bulgaricus. Pero, al final, tanto su sabor como sus nutrientes acaban siendo diferentes debido a su proceso de elaboración.

Entre los valores nutricionales de kefir o bacterias buenas es que encontramos proteínas -tres gramos por cada 100 de producto consumido-, vitaminas como el ácido fólico y algo de materia grasa -3 g/100 g-. Sin embargo, el kéfir también contiene cierta graduación alcohólica debido a la fermentación de la glucosa residual durante la elaboración del producto, en proporción muy baja eso si, y muy recomendado para los intolerantes a la lactosa.

EL YOGURT NATURAL

El yogurt natural se prepara calentando la leche, agregando las bacterias, (mencionadas anteriormente) y dejándola fermentar hasta que alcance un pH ácido de 4.5. Posteriormente se pueden agregar otros ingredientes, como la fruta. Su consistencia final es suave, pero puede variar en densidad, pudiendo tener un sabor ligeramente agrio, pero siempre más dulce que el yogurt griego original.

EL YOGURT GRIEGO

El yogurt griego se elabora eliminando “el suero” y otros líquidos del yogurt natural de hecho, a este tipo de yogurt también se le conoce como yogurt concentrado o filtrado. Durante el proceso, dado el filtrado de los líquidos, se necesita de más leche que en el caso del yogur natural. En este caso, el yogur tradicionalmente se colaba hasta tres veces usando telas de gasa o bolsas de tela, hasta alcanzar la textura deseada. Actualmente el proceso se realiza en centrifugadoras automáticas. Así mismo algunas productoras industriales les agregan espesantes u otros. Por todo ello, el yogur griego es más espeso y agrio que el yogur natural por lo tanto más caro, por necesitar para su elaboración mucho más leche que en el caso del yogurt natural.

Además de su proceso de elaboración, estos yogures difieren el uno del otro por su valor nutricional si bien en ambos casos se pueden encontrar micronutrientes como el magnesio, yodo o vitamina B12; sin embargo debo aclarar que el Yogurt Griego tienen la mitad de hidratos de carbono y azúcar que el Yogurt Natural, además de el doble de proteínas, más calcio y sodio. Todo ello se debe al filtrar parte de la lactosa que deja eso sí “intacta la proteína de la leche”.

Respecto a las grasas, depende del tipo de leche que se use para elaborar el yogurt. Si es leche entera es decir con toda su grasa como en América que es muy completa a comparación de Europa, un yogurt natural (125 g) contiene alrededor de 4 gramos de grasa, mientras que un yogur griego contendría alrededor de 6 gramos; pero si se elabora a base de leche desnatada o descremada o lo que conocemos como light entonces hablaríamos de 2 y 2.5 gramos de grasa respectivamente.

Respecto a los beneficios para la salud de ambos tipos de yogures sea el natural o el griego, en ambos los efectos “son similares” debido a que en ambos existe una riqueza significativa en probióticos, clave para estimular y modular nuestro sistema inmune demostrando protección frente a las alergia y enfermedades crónicas como la depresión o la diabetes tipo 2.

Así mismo, siempre dependiendo de la sensibilidad individual de quien lo consuma, el yogurt suele ser un derivado lácteo bien tolerado en el caso de los que son intolerantes a la lactosa (azúcar propio) y esto debido en gran parte a los probióticos que ayudarían a digerir dicha lactosa. Además, el contenido de este “azúcar” es más bajo que el contenido en la leche natural, y menor en el caso del yogurt griego respecto al yogurt natural.

Por su parte, el consumo de yogurt ha demostrado ser capaz de reducir el riesgo cardiovascular, porque colabora en la mejora de la presión arterial y el colesterol.

Por un lado, se sabe que la ingesta de lácteos fermentados se asociaría con un menor riesgo de acumulación de placa de ateroma y rigidez arterial, factores a su vez asociados con la presión arterial alta y por otro lado, a más productos lácteos fermentados consumidos, menos riesgo de enfermedades cardiacas en general. Así mismo otros estudios revelan que las personas diagnosticadas de diabetes tipo 2, consumir al menos 300 gramos de yogur al día, con sus correspondientes probióticos, podría reducir un 4.5% y un 7.5% los niveles de colesterol total y colesterol LDL, respectivamente, en comparación a no consumirlos.

En cuanto a la pérdida de peso, las evidencias científicas actuales sugieren relaciones significativas entre el consumo de yogurt, menor peso corporal, menores niveles de grasa corporal, y menor riesgo de aumento de peso. En este caso, los efectos se deben a los probióticos del yogur, que aumentarían la proporción de bacterias intestinales saludables y mejorarían el control metabólico en general sin olvidar que tanto el yogurt natural como el yogurt griego son ricos en proteínas, un macronutriente potencial saciante, capaz de reducir el consumo calórico y promover la pérdida de peso por sí mismo.

-Recomiendo tener en cuenta las marcas y leer los que incluyen azúcares y otros artificiales-

Hasta aquí con todo lo que hemos visto la elección del yogurt a consumir es fácil y difícil ya que si bien ambos yogures son ricos en nutrientes los naturales que son comercializados vienen en formato rico en azúcares añadidos y su ingesta constante puede dar lugar a un aumento del peso corporal y mayor riesgo de diabetes tipo 2 o enfermedades cardíacas, Y NÓ AL REVÉS como se os pretende creer por lo que si vamos a elegir uno que sea siempre NATURAL y sin azúcar añadido extra. Y si se quiere consumir más proteínas, el yogurt griego es la mejor elección, pero si se quiere reducir la densidad calórica, el yogur natural estándar puede que sea buena opción. 

Al final no quiero aqui promover los cacharritos como yogurteras pero seria lo ideal para que tu misma/o los hagas en tu hogar con la leche que te apetezca y en 10 horas como mucho lo tendrás o sino a la usanza antigua pero es lo más recomendable. Y si no hay tiempo pues mirar bien ya que como verás, te pasará factura y con la salud visto los tiempos que corren como los que ahora estamos viviendo este producto es importante para ti y si hablamos de tus hijos con mayor razón.

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